martes, 18 de abril de 2017

Y SE FUERON LAS TENSIONES


A la orilla del océano me acerco con ganas de escapar del inusual calor de un día de primavera. Tras una semana de trabajo intenso, de estrés, nervios y cansancio mi cuerpo acusa las tensiones acumuladas. El yoga parece ser no suficiente, hace falta algo más. 

Por eso me acerco a la orilla del océano, para que la mar me limpie del estrés y me recargue de energía.

Las olas no paran de ir y venir, y yo nado entre ellas sin tener que ejercer excesiva fuerza. Me acarician, me cubren y me devuelven al aire para volver a acariciarme y cubrirme una y otra vez. 



Cada caricia es un mimo; cada caricia limpia mi piel y la hidrata; cada ola trae fuerzas nuevas y se lleva todo lo malo: estrés, cansancio, pensamientos negativos. Mi cuerpo rejuvenece, se llena de optimismo, libera todo el estrés y sale de la mar como nuevo


                             *   *   *   *   *

La Semana Santa ha sido algo estresante y ya llevaba dos semanas más de trabajo intenso, turnos homicidas, estrés y cansancio. Hoy lo necesitaba, necesitaba nadar entre las olas del mar. 

He crecido al lado de la costa y amo la mar, sus beneficios terapéuticos para el físico y la mente. El agua del mar purifica y limpia la piel. El ruido de las olas que se estallan contra las rocas o que baten con fuerza en la orilla de las playas regenera los sentidos, relaja la mente, libera del estrés.

No hay nada mejor contra la soledad y la depresión que escuchar el suave ruido de cada una de las olas de la mar que se estallan en la tierra. La unión de los dos elementos - agua y tierra - llena los cuerpos de energías nuevas.



Y estamos solo en Abril; hasta Octubre repetiré todo esto mil veces más. 

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