miércoles, 24 de mayo de 2017

GENTE INQUIETA

Es así como me siento, creo pertenecer a aquel grupo de gente inquieta ( y hay mucha) en el sentido más positivo del termino. Gente inquieta por desear hacer algo, cambiar las cosas, mejorar muchas situación y ayudar a quienes lo necesitan.

Y no hablo de grandes gestos, o no solamente de ellos. Creo que much@ de nosotr@s deseamos cambiar la sociedad que nos rodea, o por lo menos algunos aspectos que nos parecen injustos.

No puedo quedar inerte cuando veo una injusticia. No me siento para nada heroína de esta sociedad en la que vivimos. Simplemente comparto mis ideas, mis conocimientos y a veces mi tiempo con quien más lo necesita. A veces un simple gesto como acompañar alguien que no tiene medios a un determinado sitio, ayudarle y asesorarle es una gran ayuda para quien la recibe.

Estoy en constante movimiento en este sentido. Participo en muchas causas sociales ayudando a quien lo pasa mal, en varios aspectos de su vida. Dedico mi tiempo, mis conocimientos de las redes sociales, mi capacidad de organización del trabajo para unas causas cuyo fines y objetivos comparto y apoyo. Y no pido nada a cambio, siempre estoy en la sombra. Lo importante es ayudar de verdad, no aparecer ni presumir.

Me siento feliz ayudando y aportando mi granito de arena, y como yo hay muchísima gente; y soy consciente de que muchas personas dedican más tiempo y esfuerzo que yo, y tienen toda mi total admiración. Conozco mucha gente así, que dedica casi su vida entera en ayudar a otras personas, en luchar por conquistar derechos, en enfrentarse al gigante injusto para que su voz se escuche y su protesta tenga sus frutos.

Y cuando ayudas con el corazón, no te importa lo que otros y otras digan o piensen, a veces ni te importa recibir un GRACIAS como agradecimiento a tu tiempo y esfuerzo. En estos casos, cuando no hay sentimiento de gratitud por la otra parte, no te preocupes: el Karma hará su trabajo .

viernes, 12 de mayo de 2017

MÁS ALLÁ DE UN SIMPLE GESTO

Hay veces que sientes más que nunca un fuerte deseo de cortarte el pelo, de cambiar de look o de renovar tu vestuario. Es un deseo que no puedes reprimir y sientes que tienes que ir a por ello casi de manera inevitable.

Nos pasa a tod@s y es normal; lo anormal es que no pase. Es un deseo que va más allá de un simple corte de pelo o de comprar ropa nueva. Cuando esto te pasa es que tu alma, tu subconsciente te está diciendo a gritos que necesitas un cambio en tu vida. Y tú contestas a esta llamada cambiando tu aspecto exterior.

Cuando nos sentimos bien con nosotr@s mism@s, cuando nos gustamos entonces es cuando vemos la vida bajo otro punto de vista: somos más alegres, más optimistas y tenemos más fuerza para afrontar los retos que la vida nos presenta.

Paso a paso vas progresando en tu camino hacia la felicidad


Cuando tiras la ropa que lleva años o meses en tu armario, cuando te cortas el pelo, cuando cambias tu look estás diciendo al mundo pero sobre todo a ti mism@: "No quiero más esta vida, no me conformo con lo que tengo y quiero más, quiero progresar y mejorar".

Es en este momento cuando te quitas todos los anclajes que te ataban a un pasado que no te gustaba y no querías y empiezas a volar hacia un presente y un futuro que tú decides como tiene que ser.

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